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LITIO. ¿Mineral estratégico o profundización del extractivismo?

POR Lic. Alejo Mandola



Sobre el mineral

El litio es el metal más ligero del mundo. Al igual que muchos otros es extraído para diversas aplicaciones en variados ámbitos productivos. Su relevancia para la economía y la industria de muchos países no es novedosa, sin embargo ha mutado a lo largo del tiempo, extendiéndose de forma global al presente junto a desarrollos e innovaciones en el almacenamiento de energía eléctrica, al tornarse en un insumo clave vinculado a estas industrias. En este sentido, es posible dar cuenta que en la actualidad el litio se encuentra en la agenda de políticas públicas de muchos países desarrollados pero también en la de países de la periferia mundial en los cuáles éste se extrae.

Si bien es posible dar cuenta de toda una variedad de fuentes de las cuales es posible extraer el litio (Castello y Kloster: 2015), dos de ellas aparecen como las principales: por un lado, es posible encontrarlo adosado a otros minerales o rocas, principalmente pegmatitas, presentes en varios lugares del mundo (EEUU, Brasil, Australia Canadá, China y Afganistán constituyen algunos de los depósitos principales) y representan el 26% de los depósitos globales del recurso (incluyendo granitos enriquecidos con litio); y por otro lado, en cuencas cerradas de salmueras o salares, que constituyen el 58% de los depósitos globales y se encuentran concentrados entre Argentina, Bolivia y Chile (registrándose China como el cuarto lugar), cuya extracción respecto a su primera ubicación es diferente (Bradley et. al.: 2017)[i]. Este último tipo cobra una relevancia fundamental para Argentina, considerando que en el denominado "triangulo del litio", conformado junto con territorios de Bolivia y Chile, se encuentra el 80% de los recursos de litio en salmueras (Nacif: 2015a).

Mientras que el proceso de extracción para la primera fuente de radicación del litio implica la implementación de procesos productivos propios de la minería a cielo abierto, como la trituración, molienda y lixiviación (requiriendo para estas operaciones un nivel de inversión considerable y dejando pasivos ambientales muy importantes), en el caso de la extracción de salmueras el proceso de extracción se realiza a partir de la evaporación del agua de salmuera pudiendo precipitar el litio bajo diversas formas. En este sentido, existen variados procedimientos y técnicas extractivas, dependiendo de las tecnologías con que cuenten las empresas concesionarias[ii]. Sin embargo, un factor fundamental que determina si una cuenca sedimentaria puede acumular salmuera de litio es si la misma constituye una cuenca cerrada, y estas se conforman sólo donde la evaporación excede los niveles de precipitación (Bradley et. al.: 2017 y Castello y Kloster: 2015). Estas condiciones se ven contempladas en algunas áreas del territorio noroeste argentino.

El proceso de evaporación posee algunas ventajas sobre la minería tradicional: no supone una inversión inicial demasiado alta (en comparación con proyectos mineros tradicionales), permite una mayor escala del proceso y supone un menor impacto ambiental. En el proceso, la salmuera es bombeada a la superficie y se deposita en contenedores en donde se inicia el proceso de evaporación obteniéndose un concentrado de salmuera de litio con un contenido de litio de entre el 3% y 6%, luego procesado para finalmente obtener compuestos refinados como carbonato de litio, cloruro de litio e hidróxido de litio, entre otros (COCHILCO: 2018). Estos compuestos son el producto final de la fase extractiva de la cadena de valor y constituyen el insumo para eslabones más avanzados de la misma. A la vez, el precio del carbonato de litio suele ser inferior al del hidróxido de litio (así lo demuestran las tendencias de los últimos años). Sin embargo, no existe un precio internacional o "precio commoditie" para los diversos productos del litio, sino que se determinan en base a los contratos de compra-venta y los que surgen de la exportación e importación de los diversos productores globales. El precio de referencia del mercado es el de la tonelada de carbonato de litio equivalente, ya que es el más comerciado (Bravo: 2019).

Diversos análisis en materia de costos de producción dan cuenta de grandes márgenes de ganancia en las explotaciones bajo esta modalidad en la actualidad (Nacif: 2019), en parte, debido a un incremento sostenido en los precios internacionales del producto[iii] insignia derivado de esta industria, el carbonato de litio, hasta el año 2018. Sin embargo, a la luz de la situación global en curso al momento de redacción de la presente nota, y a pesar de que se ha profundizado la caída del precio de carbonato de litio iniciada en el 2018, a partir de la reactivación post-pandemia podría esperarse un repunte en los próximos meses[iv].

Como se mencionó, al ser el litio encontrado en una variedad diversa de formas ello implica a futuro la posibilidad de que su explotación a partir de fuentes alternativas se torne rentable si su precio escala como consecuencia de un incremento en la demanda. Un aumento suficiente del precio indicaría para explotaciones en salares un aumento de la rentabilidad pero también implicaría una apertura a nuevos competidores que utilicen técnicas extractivas con costos superiores (Narins: 2017). En este sentido, sería factible que producciones no basadas en extracción a partir de salmueras generen una tasa de rentabilidad menor, permitiendo así la obtención de tasas de rentabilidad extraordinarias para el caso de las producciones evaporíferas.


Litio en nuestra historia

El rol de este mineral a lo largo de la historia y sus aplicaciones para actividades humanas ha ido variando a lo largo de los años. Al respecto de esto, existen variados análisis históricos que dan cuenta de la evolución tanto de los usos industriales del mineral y de las modalidades de explotación (Nacif: 2019) así como también abordajes desde otras disciplinas en relación a este recurso (Norton y McKenney Schlegel: 1955).

Asimismo, la propia dinámica global de esta industria involucra al cono sur americano, y a Argentina específicamente, como un actor de relevancia para el desarrollo posterior de la industria (Nacif: 2019). Esta dinámica mencionada implicó el involucramiento del Estado nacional argentino en la consideración de la relevancia del recurso (junto a otros minerales más), y parte del abordaje que se llevó a cabo está vinculado a los desarrollos realizados por la comunidad científica de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Angelelli y Rinaldi: 1963).

Por otra parte, diversas modificaciones en el patrón de acumulación vigente en el país acaecidas con posterioridad a la década del cuarenta (Basualdo: 2013) y (Basualdo: 2019) dieron lugar a la creación de nuevas estrategias de aproximación a la explotación minera en general y al litio en particular (Ley Nacional Nº 12.709: 1941). En este sentido, el lugar ocupado por la extracción de este recurso y los destinos dados, así como su utilización en diversos rubros de la producción, se encontraron indiscutiblemente ligados a las características y dinámicas que adquirieron los diferentes patrones de acumulación en el país.

Tras la crisis del petróleo durante los setenta, y a partir de los diversos estudios que confirmaron la manifestación del cambio climático que pondría en riesgo potencial el sistema económico global, se desarrollaron nuevas tecnologías a escala global para un cambio futuro en la matriz energética. En el caso argentino, tras el cambio en el patrón de acumulación iniciado en 1976 la dinámica de la industria fue cambiando radicalmente, retirando el Estado su carácter estratégico sobre el recurso dando lugar a su explotación privada comercial y vinculada a la naciente industria global de vehículos eléctricos (Nacif, 2019; Castello y Kloster, 2015). A pesar del destino específicamente novedoso que tendría el recurso, los marcos regulatorios que reglamentan el desarrollo de la actividad son similares a los de la minería en general para el caso argentino. Esto implica diversos condicionantes que moldean el desarrollo del sector litífero en particular, el cual, sumado a determinados factores globales, adquiere una dinámica diferente al caso de la minería convencional.


Potencialidad acotada: regulaciones mineras y provincialización de las negociaciones

En la actualidad, los ocasionales picos en la demanda (Roskill, 2020) de este recurso producto de la innovación tecnológica en materia energética llevaron a que los gobiernos tomen al litio como una fuente de divisas aseguradas a partir de la exportación de este mineral recientemente demandado por la industria automotriz de los países centrales principalmente. Estos movimientos en el volumen del mercado litífero se reflejan en diversos estudios y aproximaciones de consultoría privada y pública a la industria (COCHILCO: 2019, Ebensperger, Maxwell, Moscoso: 2005, Narins: 2017 y British Geological Service).

En Chile la industria litífera se concentró en la exportación del carbonato de litio de forma masiva y sin agregado de valor. En Bolivia, por otro lado, mantuvo sus reservas inexplotadas a la espera del desarrollo de emprendimientos manufactureros locales. En el caso de Argentina, esta industria es motivo de disputa y la explotación del recurso adquiere diferentes características dependiendo del territorio provincial en que se halle. En relación a ello, existe abundante material que da cuenta de las diferencias en las modalidades de explotación del recurso (Argento y Zicari: 2017, Nacif: 2015a y Fornillo: 2015a y 2015b).

A su vez, otro interrogante que surge cuando se aborda el fenómeno de la industria del litio es cuál es el aporte que supone al sistema productivo nacional, qué tipo de recursos aporta, qué tipo de saberes demanda y fomenta, cuáles son las modalidades que adquiere su explotación, etc. (Nacif: 2019).

En este sentido, dentro de las perspectivas acerca de las posibilidades de desarrollo de etapas de agregado de valor al litio extraído en suelo argentino, deben tenerse en cuenta los condicionantes vinculados a la estructura de regulación legal-normativa que reglamenta las dinámicas de la actividad minera (Castello y Kloster: 2015).

Enmarcadas en las facilidades que se fueron agregando para la estimulación de inversiones en materia minera en el país, acaecidas con posterioridad a mitad de la década de 1990, la potencialidad de generar encadenamientos productivos al interior de la economía nacional se encuentran bajo ciertos condicionantes (Nacif: 2019), (Nacif: 2015a).

La autonomía relativa y la explotación de estos recursos naturales bajo la modalidad de "enclave minero" (Arceo: 2009) implican una total desconexión del sistema productivo nacional y garantizan, por ejemplo, y salvo por el caso de la explotación del salar jujeño de Olaroz-Caucharí, la potestad de las empresas de destinar toda su producción al mercado internacional. Variados estudios se registran vinculados a la emergencia de las cadenas globales de valor en las cuales las fronteras de los diferentes Estados-nación se ven desdibujadas (Gereffi, Humphrey y Sturgeon: 2005).

Existen también algunos análisis que visualizan estos avances como nuevas formas de extractivismo y se enfocan en los pasivos que este tipo de explotación tiene para las comunidades y el medio ambiente (Svampa: 2013). Otros analizan las posibilidades de inserciones en la cadena de valor aguas abajo a partir de la interacción de ramas industriales específicas con células de investigación y desarrollo nacionales (Fornillo: 2015a y 2015b). Al respecto de esto último, es posible verificar que las posibilidades de existencia de las cadenas globales de valor con independencia de fronteras y limitaciones nacionales han permitido que las corporaciones automotrices inicien una carrera para asegurar este insumo productivo, dejando así poco espacio para la generación de vinculaciones productivas locales (Narins: 2017). Sin embargo, aún siguen teniendo relevancia las diferentes aplicaciones posibles para este mineral vinculadas a diversas industrias o productos finales (Castello y Kloster: 2015).

Ahora bien, la relevancia de este bien se encuentra sin dudas en su idoneidad para la fabricación de almacenadores de energía. Si bien se encuentra en el extremo de la cadena de vinculaciones productivas en relación a la industria automotriz, es necesario considerar la industrialización del producto en relación a la fabricación de baterías vinculadas al sector de las energías renovables, adquiriendo así potencial para la generación de cambios en la matriz energética argentina.

El litio posee una relevancia fundamental en términos potenciales, es decir que aún depende del desarrollo de ciertas industrias y tecnologías para que continúe cobrando una importancia superlativa como recurso estratégico. No obstante, de acuerdo a lo que indican las decisiones tomadas por las principales compañías de la industria automotriz, el litio será fundamental para el cambio en la matriz energética de los vehículos en todo el planeta.

En los mercados de las potencias económicas más importantes del mundo es continua la aparición de nuevas regulaciones y medidas tendientes a la reducción del uso de los vehículos con motores de combustión y en la mayor parte de los casos, la transición en la matriz de transporte está apuntada a los vehículos eléctricos. Diversos análisis dan cuenta de ciertos factores detrás del surgimiento de la industria de vehículos eléctricos: mayor preocupación medioambiental, cambios en los patrones de comportamiento de los consumidores, entre otros (Narins: 2017).

Prueba de ello es la proliferación de variados joint-ventures en diversas partes del planeta (y en particular en Argentina, de acuerdo al interés de este trabajo) que las empresas automotrices en asociación con compañías mineras y financieras emprenden para garantizarse la provisión futura de este recurso[v]. El cambio tecnológico exige actualmente la posibilidad de contar con un recurso que permita satisfacer la demanda de la industria para la fabricación de baterías de litio-ion, debido a la probada cantidad de reservas existentes en el mundo pero a la vez debido a que si bien no constituye un recurso renovable, sí puede ser reciclado cuando el funcionamiento de la batería acabe. Este es un factor fundamental que incide en el boom que vive la industria litífera en la actualidad, ya que las operaciones de gran escala para la adaptación de las técnicas de producción de baterías eléctricas de gran volumen dependen de las expectativas vinculadas a la abundancia e idoneidad de las reservas actuales de litio (Evans: 2008) y a la alta probabilidad de descubrimiento de nuevas reservas (Gruber et al., 2011).

Si bien en Argentina la primera explotación efectiva de litio data del año 1997 (la de FMC Lithium Corporation en el Salar del Hombre Muerto en la Provincia de Catamarca), el litio ha adquirido una relevancia y notoriedad pública mayor a partir de los beneficios pueden reportar para la nación, tener grandes porciones de las reservas mundiales de este recurso en el territorio. En los últimos años han proliferado cierta cantidad de análisis de investigadores locales que dan cuenta de la relevancia que este recurso puede tener para el desarrollo del país.

Sin embargo, todos los análisis tienen en común que califican a la industria litífera como un fenómeno en curso y de relativa inmediatez. En este sentido, es desconocido el potencial que tenga a futuro en tanto generador del desarrollo. Algunas perspectivas ponen en duda la posibilidad a corto plazo de que esto sea posible en tanto las regulaciones institucionales garantizan a las empresas concesionarias amplias prerrogativas en las decisiones acerca de las técnicas de producción, volúmenes, niveles de comercialización, destinos de la oferta, y demás (Nacif: 2019).

Por otra parte, se registra desde hace algunos años un incremento sustancioso en la apertura de nuevas locaciones para explotación de este recurso. Estas nuevas inversiones suponen que el litio puede ser parte de una estrategia de desarrollo y aprovechamiento de un recurso natural no sólo como generador de divisas a partir de su comercialización en el mercado global, sino también desde la posesión de un insumo crítico para el desarrollo autónomo de ciertos bienes, servicios y tecnologías. Esto último cobra una relevancia fundamental debido a la necesidad de hacer frente frecuentemente a diversos desequilibrios del frente externo, pero a la vez pone en duda la posibilidad de superar el perfil extractivo aparentemente imperante en la industria. En ese sentido, una estrategia de gestión de este recurso podría implicar un mejor posicionamiento de la complejidad productiva del país así como de las cuentas externas.

En este sentido, y para concluir: es necesario dar cuenta de algunos posibles escenarios futuros al respecto de esta industria para Argentina. Primeramente, tener en cuenta que en el marco del proyecto de Ley de Promoción de la Movilidad Sustentable, no se registran cambios en relación a la disponibilidad del recurso que debe utilizar la industria como insumo crítico. En segundo lugar, que las modalidades de explotación del litio vigentes desde la década de 1990 en Argentina en particular y en relación al mundo podrían suponer la profundización del extractivismo, una mayor dependencia de los cambios y variaciones de las industrias globales que utilizan este recurso como insumo, así como del desarrollo de la matriz tecnológica de los países centrales. Por otra parte, la Reforma constitucional de 1994 y los canales de federalización que generó pueden haber implicado una mayor debilidad institucional del Estado en sus fracciones nacionales, provinciales y locales para negociar las modalidades de extracción y la adaptación de la industria a programas de desarrollo a largo plazo. Finalmente, también es dable considerar que las formas de propiedad vigentes de los recursos litíferos en la actualidad en Argentina dificultan el surgimiento de una estructura industrial vinculada al desarrollo local de nuevos eslabones en la cadena de valor del litio, lo que implica un reducido impacto sobre el agregado de valor al sistema productivo nacional. En este sentido, sin un cambio en las regulaciones que permiten la extracción del recurso bajo una modalidad de enclave, será sumamente difícil que Argentina pueda avanzar en la cadena de valor hacia eslabones de mayor agregación de valor.


[i] La composición de las fuentes presentes y futuras de litio globales es: 58% contenido en cuencas cerradas de salmueras, 26% contenido en pegmatitas, 7% contenido en arcillas de litio, 3% en salmueras de campos petroleros y salmueras geotermales, y 3% en zeolitas de litio (Bradley et. al.: 2017). [ii] Recientes investigaciones conjuntas entre equipos especializados de Australia’s Monash University, Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO), University of Melbourne y University of Texas, han avanzando en el desarrollo de nuevas técnicas extractivas que reduzcan los tiempos de evaporación y precipitación del mineral. Ver más en: https://www.nsenergybusiness.com/features/lithium-brine-extraction-research/. A la vez, desarrollos recientes a cargo del Dr. Ernesto Julio Calvo originaron una forma alternativa para la extracción del litio de salmueras, reduciendo los tiempos de producción pero también los niveles de impacto sobre el habitat circundante a los reservorios existentes, ya que al evitar los procesos evaporíticos, permite reducir sustancialmente el consumo de agua a la vez que obtener un producto de mejor calidad. Para ampliar esta información se recomienda revisar los aportes del Dr. Calvo: https://www.conicet.gov.ar/new_scp/detalle.php?keywords=&id=19450&articulos=yes. [iii] Para dar cuenta de la magnitud de este movimiento de precios, es dable mencionar recién a partir de Marzo del año 2018 se registra la primer caída sostenida luego de varios años de crecimiento continuo (Benchmark Mineral Intelligence: 2020). Puede consultarse esta información en: https://www.benchmarkminerals.com. [iv] Las expectativas del mercado indican que recién para el año 2022 retomaría una variación en ascenso vinculada al agotamiento de los stocks de productos de litio y la producción se reinicie. Disponible en: https://www.mining.com/lithium-prices-to-jump-as-pandemic-hinders-expansions. En este sentido, de acuerdo con análisis realizados por el Bank of America, el precio referencia se habría incrementado en los últimos 6 meses en un 50%. Disponible en: https://www.elespanol.com/invertia/mercados/materias-primas/20210420/precio-litio-dispara-solo-meses-sube-bofa/575193085_0.html. [v] Ejemplo de esta puede encontrarse en la explotación de Sales de Jujuy S.A. en el Salar de Olaroz, el cual la asociación entre la minera australiana Orocobre y la comercial Toyota Tsusho Co., parte de Toyota Group, que entre sus posee una división dedicada al comercio de automotores.

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