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¿Puede una moneda digital ser una salida soberana al flagelo de la inflación?




Por Diego Luciano Mazzella*


Luego de haber sido el candidato más votado en las elecciones del pasado 22 de octubre, Sergio Massa volvió a plantear la posibilidad de enfrentar la actual crisis inflacionaria mediante la introducción de una moneda digital respaldada por tecnología Blockchain, la cual no sólo funcionaría como moneda de curso legal sino también como una nueva forma de ahorro para los argentinos.


Existen hoy por hoy diversas propuestas circulando por ámbitos institucionales, las cuales –a pesar de plantearse como posibles soluciones a los dramas monetarios nacionales- parten desde arquitecturas diferentes, haciendo unas más hincapié en su carácter semi-descentralizado y auditable, mientras que otras parecen buscar más la mera bancarización de la economía, acorde con las nuevas tendencias globales.


De hecho, el proyecto de Massa de crear una CBDC (siglas en inglés de “monedas digitales emitidas por bancos centrales”) parece ir más por el lado de un retiro del circulante de pesos para su reemplazo por una divisa digital, una sugerencia que viene impulsando con fuerza el Fondo Monetario Internacional, el cual afirma que, si las CBDC están bien diseñadas, pueden fortalecer la usabilidad, la resiliencia y eficiencia de los sistemas de pago y aumentar la inclusión financiera. No obstante, el caso argentino parece ser más una búsqueda de contener a la economía en negro y los problemas de recaudación tributarias.


Este proyecto, basado en la propuesta del contador chaqueño Carlos María De Los Santos[1], se plantea la representación digital de la moneda ya existente, que puede funcionar sobre redes blockchain distribuidas o, como ocurre en la mayoría de los casos, en bases de datos centralizadas en poder del gobierno (o de quien el gobierno designe como administrador).


El caso más destacado de una moneda digital emitida por un banco central es el yuan digital de China, también conocido como e-yuan, que se encuentra actualmente en fase de pruebas. Sin embargo, varios otros países han introducido sus propias monedas digitales respaldadas por sus bancos centrales. Entre estos, el más avanzado podría ser el Sand Dollar, la moneda digital de las Bahamas, aunque ya existen fuertes avances en otros países como Canadá, Nigeria, Jamaica y Japón.


Una característica fundamental de las CBDCs es que permiten al Estado rastrear las transacciones financieras de individuos y entidades, eliminando la posibilidad de realizar transacciones de forma anónima, algo que desentona fuertemente con el anhelo de los fundadores del ecosistema cripto. Dependiendo de la perspectiva que se tome, esto puede considerarse como una ventaja o una desventaja en comparación con el dinero en efectivo.


Los defensores del proyecto oficial aducen que esta moneda digital facilitaría las operaciones digitales y generaría oportunidades, autonomía e independencia a personas y empresas a partir de la simplificación financiera. No obstante, su arquitectura centralizada difiere mucho de las otras propuestas que se vienen planteando en el último tiempo.


Hace pocos días la fundación Blockchain Argentina[2] publicó una propuesta de creación de una Moneda Digital Argentina (MDA) ante los desafíos que enfrenta el Peso Argentino como reserva de valor. Esta moneda estaría montada sobre una tecnología Blockchain, cuya implementación y control de emisión estarían a cargo de un Smart Contract[3], el cual conectaría las reservas reales en el BCRA que deberán respaldarse a través de un sistema de encajes especiales de dólares. Es decir, la MDA se emitiría en proporción directa a los ingresos en dólares y se mantendría un sistema de emisión y encaje de igual proporción, es decir, de 1 a 1.


Esta conexión con las reservas reales del BCRA permitiría la emisión de la Moneda Digital Argentina, generando nuevos tokens (es decir, MDA) de acuerdo a la demanda de los usuarios y permitiendo la destrucción de tokens cuando los usuarios opten por cambiar su MDA por dinero fiat[4] en dólares estadounidenses.


Como indica el documento, los beneficios de esta iniciativa serían la posibilidad de ahorrar en una moneda digital respaldada por el BCRA y sujeta a la jurisdicción nacional, ofreciendo un marco legal sólido en comparación con las monedas digitales extranjeras. Además, brindaría mayor seguridad y comodidad para utilizar sus ahorros en transacciones comerciales o adquirir bienes y servicios en el momento que consideren conveniente.


La MDA podría ser una solución para la compra y venta de bienes de alto valor, como propiedades, automóviles, maquinarias agrícolas, o bienes productivos, desplazando la necesidad de dólares que asfixia la economía nacional. Esto garantizaría un mecanismo más seguro para todas las partes involucradas en estas operaciones, contribuyendo a la estabilidad y confianza en el mercado.


Por último, la propuesta más reciente surgió al calor del resultado del 22 de octubre, cuando el tecnológico Santiago Siri[5], probablemente inspirado por lo que dijo Sergio Massa en su discurso en el búnker, presentó la propuesta del $SUD, la cual él mismo presentó como “la salida de la inflación por vías del capitalismo tecnológico nacional”[6].


La iniciativa, que ya pudo presentarle en persona al ministro de Economía, plantea la legalización y libre circulación de bitcoins en la sociedad para celebrar contratos, creando además por ley una nueva moneda digital llamada $SUD, la cual tendrá como respaldo un peg[7] flexible con bitcoins y otros bienes ligados al producto del país.


Uno de los puntos más ingeniosos de la propuesta es la idea de minar Bitcoin en Vaca Muerta, sosteniendo que se puede utilizar el gas de venteo que de otro modo se desperdiciaría para minar esta criptomoneda y generar reservas para el país. Para respaldar este planteo, indicó que ya hay 3 empresas haciendo esto en Argentina, incluida una exploración de YPF. "Usar gas de venteo además reduce la huella de carbono, es ecológico", afirmó.


Esta introducción del bitcoin en nuestra economía requeriría una reforma de la carta orgánica del Banco Central para que admita la tenencia de activos criptográficos, comenzando por el bitcoin como principal recurso de atesoramiento a largo plazo, alimentando las arcas del Tesoro Nacional con los bitcoins minados en Vaca Muerta.


En cuanto a su estructura, la moneda digital se apoyará en infraestructura existente, siendo un smart contract multi-chain[8] que puede correr tanto en la blockchain de Ethereum como en los blockchains nacionales LaChain y RSK, entre otros.


En lo que hace a su mecanismo de emisión y quema de circulante, estará constituido por código abierto y será abiertamente auditable por toda la sociedad.

Según detalla Siri “la economía basada en el $SUD, y respaldada por el ecosistema financiero global basado en bitcoin y otros cripto activos, representa para la Argentina un acto de soberanía monetaria histórico además de un salto al futuro”.

A modo de proclama con tintes políticos, su post termina afirmando que esta sería una forma legítima de romper nuestras cadenas frente al Fondo Monetario Internacional. También planteó la posibilidad de su expansión regional, afirmando que “tenemos el deber y la responsabilidad de liderar una transformación geográfica que potencie a nuestra región por sobre todas las cosas".


Aunque aún no está del todo desarrollado cómo estas opciones tecnológicas podrían mitigar el fenómeno de la inflación, abordar una solución mediante herramientas monetarias no convencionales -que podrían disminuir la demanda de la ciudadanía de dólares como reserva de valor- podría contribuir al cuidado de las finanzas nacionales. Esto permitiría expandir las reservas y reducir la dependencia de nuestro país de la moneda estadounidense en comparación con quienes abogan por la dolarización, la cual dejaría al país sin una política monetaria propia y con un resultado incierto.


Argentina es, hoy por hoy, uno de los principales países en los que hace a la generación de innovación en tecnología cripto en el mundo. Nuestro país cuenta con un abundante talento local en el campo de la programación, lo que lo posiciona de manera única para capitalizar este potencial. Aprovechar esta riqueza de talento no solo representaría una solución autónoma y soberana, sino que también abriría la puerta para establecer a Argentina como un referente tecnológico a nivel internacional.



*El autor es politólogo y asesor parlamentario, miembro del CEDI y del Instituto Internacional de Derechos Humanos, Capítulo Americano. Twitter: DiegoMazzella

[1] https://agenciafoco.com.ar/detalle_noticia/carlos-de-los-santos-y-su-proyecto-pad-el-peso-argentino-digital-podria-corregir-estructuralmente-el-problema-de-la-inflacion [2] https://fundacionblockchain.com/academic/volver-a-ahorrar-en-argentina-con-la-moneda-digital/ [3] Un Smart Contract (contrato inteligente) es un programa informático que facilita, asegura, hace cumplir y ejecuta acuerdos registrados entre dos o más partes (por ejemplo personas u organizaciones). [4] El dinero por decreto, comúnmente llamado dinero fíat​ (del latín fiat, 'hágase') es una forma de dinero fiduciario cuya cualidad de dinero proviene de su declaración por parte del Estado como tal. [5] Fundador de Democracy Earth, organización sin fin de lucro respaldada por Y Combinator. Programó el protocolo de Ingreso Básico Universal UBI para Ethereum y fue director de la Proof of Humanity DAO. Autor de 'Hacktivismo' editado por Random House en 2015. Conduce el podcast sobre tecnología en español La Ultima Frontera. En el pasado fundó el Partido de la Red, el primer partido político de democracia digital en presentarse a elecciones, y co-fundó la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina (ADVA). [6] https://twitter.com/santisiri/status/1716441351095562306 [7] El peg es un ratio que relaciona el valor de mercado de una acción, los beneficios por acción y el crecimiento futuro esperado de una compañía. [8] Multichain o Multicadena es una tecnología desarrollada para poder operar varias plataformas blockchain sobre una principal y comunicarse entre sí con el fin de aprovechar al máximo las bondades particulares de cada cadena.

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