Groenlandia y el Mercosur: La Pinza de la Doctrina Monroe 2.0
- Lihuel Valcarlos

- hace 6 días
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La amenaza de intervención estadounidense en Groenlandia no es una excentricidad, sino una maniobra de presión geopolítica. Al cruzar el conflicto ártico con la guerra por los minerales críticos y el freno al acuerdo UE-Mercosur, emerge una estrategia clara: bloquear la autonomía europea en América Latina y reafirmar una Doctrina Monroe actualizada al siglo XXI.

Por Lihuel Valcarlos
Para el análisis superficial, la amenaza de Donald Trump de intervenir en Groenlandia es una excentricidad geográfica. Sin embargo, al cruzar los cables de la política arancelaria, la crisis de los minerales críticos y el reciente congelamiento del acuerdo UE-Mercosur en el Parlamento Europeo, surge una narrativa distinta: Groenlandia no es el fin, sino el medio. Es el "ruido" necesario para paralizar el mayor acuerdo comercial del mundo y reafirmar que América, de polo a polo, sigue bajo el paraguas de la Doctrina Monroe.
El Sinsentido Estratégico como Herramienta de Extorsión
Resulta difícil sostener que Estados Unidos necesite "invadir" un territorio donde ya posee bases estratégicas (como Thule/Pituuffik) y donde sus aliados daneses y europeos le otorgan facilidades totales. ¿Por qué elevar la tensión al punto de amenazar con aranceles del 25% y movilización de tropas?
La respuesta no está en el Ártico, sino en el Atlántico Sur. El acuerdo UE-Mercosur representaba, hasta hace semanas, un "golpe de suerte geopolítico" para Bruselas (DW, 2026). Ante un Washington impredecible y proteccionista, Europa buscaba en el Mercosur no solo un mercado, sino un seguro de vida. Como bien señalan analistas de The Economist y la DW, el pacto era la respuesta europea a la pérdida de confianza en EE. UU.
La Guerra por los Minerales Críticos: El Verdadero Botín
Aquí es donde la "teoría del capricho" se cae para revelar una estrategia de seguridad nacional estadounidense. La UE diseñó el acuerdo con el Mercosur con cláusulas específicas para garantizar el acceso a materias primas sin aranceles: el niobio y grafito de Brasil, y el litio de Argentina.
Para la administración Trump, permitir que la Unión Europea asegure estas cadenas de suministro en "su patio trasero" es una doble derrota:
Pierde el control monopólico sobre recursos esenciales para la transición energética y tecnológica.
Permite que Europa logre una autonomía estratégica que la vuelva menos dependiente (y por ende, menos dócil) de las directrices de Washington.
Groenlandia: El peaje que Europa no puede pagar
La relación es hiperdirecta. Trump utilizó el conflicto en Groenlandia para forzar a la UE a una mesa de negociación donde el costo de la paz en el Norte fue la parálisis en el Sur (Página|12, 2026). No es casualidad que, tras las amenazas de "envío de tropas" y represalias comerciales por la cuestión danesa, el Parlamento Europeo decidiera enviar el tratado con el Mercosur al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE).
Bajo la excusa de la revisión técnica, lo que ocurrió fue una capitulación política. Europa, asustada por la posibilidad de una ruptura total con su principal aliado de seguridad y enfrentada a una narrativa trumpista que vaticina la "desaparición de la civilización europea en America", ha decidido no desafiar la Doctrina Monroe.
Conclusión: El éxito del "Capricho"
No se trata de negar el valor estratégico de Groenlandia, sino de entender que, al tensionar ese frente, Trump está delimitando su zona de exclusión: un recordatorio de que todo el continente, del Polo Norte al Sur austral, queda bajo la jurisdicción de la nueva Doctrina Monroe. Washington logró prorrogar indefinidamente un acuerdo que llevaba 25 años en gestación justo cuando estaba a punto de ver la luz. El presidente estadounidense ha recordado a las potencias europeas que cualquier intento de injerencia comercial en América Latina será respondido con inestabilidad en sus propias fronteras árticas.
Mientras la UE se pierde en laberintos legales en el TJUE, Estados Unidos gana tiempo para reconfigurar su propia hegemonía sobre los minerales críticos del continente, asegurándose de que, si alguien ha de desplazar a China en la región, no sea el bloque europeo, sino el poder manufacturero de "America First".





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