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Otra vez Venezuela: Drago, Monroe y Realismo en el (Des)Orden Internacional

El ataque de Estados Unidos a Venezuela reabre debates centrales del sistema internacional: la vigencia del derecho internacional, el retorno del realismo como lógica dominante y la actualización de viejas doctrinas de poder en América Latina y el Caribe. Un análisis sobre soberanía, intervención y el nuevo (des)orden global.

por Juan Pablo Demaría Aguilar


Los inicios del año 2026 quedarán en la historia regional y mundial por el acontecimiento del ataque-invasión de Estados Unidos a Venezuela. 47 segundos fue el tiempo que le llevó al hard power (poder duro) estadounidense secuestrar al -ya ex- jefe de estado del país latinoamericano y a su pareja la primera combatiente, y trasladarlos a EEUU para que sean juzgados allí por diversos cargos en su contra.


La vigencia de la Doctrina Drago una vez más brilla por su ausencia. Esto queda demostrado en lo que decimos en el párrafo anterior. Una doctrina que debería aplicarse a un caso de atropello por parte de una potencia mundial a un país soberano. EEUU demostró que la fuerza tiene primacía sobre el derecho internacional público. Esto sienta un precedente gravísimo en el sistema jurídico-político internacional aún vigente ya que habilita a otras potencias mundiales a actuar de igual manera con países soberanos vecinos. Si EEUU lo hizo con Venezuela, por qué Rusia no puede potenciar su accionar bélico contra Ucrania o porqué China no puede hacerlo contra Taiwán. Más allá de los argumentos que puedan esgrimir las potencias del (des)orden internacional para avanzar con sus fuerzas militares contra sus vecinos países soberanos, lo que cuenta aquí es el acto de atacar/invadir un estado a otro atropellando y pisoteando el derecho internacional vigente.


Una vez más el gran poderoso del hemisferio occidental, en esta coyuntura mediante la administración Trump, atropella con vehemencia y pisotea el derecho internacional, los organismos internacionales aún vigentes -que dicho sea de paso fueron creados a la medida de sus intereses en primer lugar y de sus aliados en segundo lugar-, actualiza la Doctrina Monroe que establece “América para los americanos”. En este contexto, debe leerse “Latinoamérica Caribe para los intereses estratégicos de Estados Unidos”. Algo no tan distinto a lo que fue desde su inicio en 1823 en adelante y hasta la fecha. Más allá de las diferencias históricas de contexto, el denominador común se mantiene: el atropello permanente de EEUU a la región y a los países y pueblos que la componen en particular sea mediante su hard power (poder duro) o su soft power (poder blando o suave).


Actualmente asistimos al retorno del Realismo en las relaciones internacionales. La fuerza de los poderosos se impone a los débiles del (des)orden internacional. Una práctica sustentada en una teoría que sostiene que los estados son los actores de lo internacional y actúan según sus intereses. Por lo tanto, si es necesario o conveniente que un estado ataque a otro en pos de sus intereses mediante la fuerza militar, lo hace, aunque la institucionalidad jurídica internacional se lo impida. Es decir, la institucionalidad internacional no modifica sustancialmente la conducta de los estados en el escenario internacional.

 

Venezuela en la mira de Estados Unidos

 

El asedio que lleva adelante EEUU contra Venezuela no es exclusivamente contra la etapa madurista de la Revolución Bolivariana, más bien se remonta a los inicios de la misma, hace por lo menos 25 años, cuando la conducía Hugo Chávez. De allí en adelante el poderoso país del norte del hemisferio occidental no ha cesado de asediar al país latinoamericano. En la etapa madurista y con la administración Trump en curso el asedio se intensificó al punto que el pasado 3 de enero por la madrugada la fuerza armada estadounidense demostró su poderío duro llevando adelante el acto de intrusión en un país soberano, bombardeando lugares (Caracas, entre otros) donde había población civil. El hecho de intrusión tuvo como “botín de guerra” el secuestro del jefe de estado y su pareja la primera combatiente. Las acusaciones de Trump contra Maduro alegando que este es un narcoterrorista que protege a “el cartel de los soles” no fue probado y ahora se le imputan cargos por corrupción al ex primer mandatario de Venezuela.


Mientras tanto el país latinoamericano es gobernado por Delcy Rodríguez que anteriormente fue Vicepresidenta. Ahora le toca presidir un país convulsionado por la política interna y la exterior. Nos tenemos que preguntar si ahora se inicia una nueva etapa en la Revolución Bolivariana, una etapa cooperacionista, liberal para con EEUU o si se trata de una traición a los valores e ideales de dicha revolución perpetrada por la actual jefa de estado y sus más cercanos funcionarios públicos. Por el momento nos inclinamos a creer que el gobierno conducido por la señora Rodríguez representa y expresa el ala liberal, de cooperación en materia de política exterior y relaciones internacionales, es decir, representa y expresa la continuidad del camino revolucionario bolivariano, pero es muy pronto para afirmar con certeza si es así o no.

 

La (no)vigencia de la Doctrina Drago

 

La Doctrina Drago formulada por el argentino Luís María Drago en el año 1902 resultó ser una respuesta a las acciones del Reino UnidoAlemania e Italia, quienes impusieron un bloqueo naval a Venezuela a finales de 1902, en respuesta a la gran deuda externa de Venezuela que el recién llegado presidente Cipriano Castro se negaba a pagar.


La Doctrina Drago fue anunciada el 29 de diciembre de 1902 por el ministro de Relaciones Exteriores de la Nación Argentina, Luís María Drago durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca en respuesta a la renuncia de los Estados Unidos a ejecutar la Doctrina Monroe durante el bloqueo naval contra Venezuela.


Esta doctrina establece que ningún estado extranjero debe usar su fuerza militar para exigir el pago de la deuda externa a un país soberano. La misma surge como respuesta a Estados Unidos que se negaba a aplicar la Doctrina Monroe para proteger a Venezuela del ataque conjunto de las fuerzas europeas.


Frente a este ataque conjunto Estados Unidos replicó que, como país, no apoyaría a un estado americano que sufriese ataques bélicos como respuesta a la negativa de pagar sus deudas, pretendiendo que la Doctrina Monroe sólo se aplicaría cuando dicho país sufriese ataques de potencias europeas motivadas por la intención de recuperar territorios americanos y colonizarlos. Así surge la Doctrina Drago, como una protesta por parte de Luis María Drago en su rol de funcionario público del Estado argentino frente a la actuación de Estados Unidos. Finalmente, el 13 de enero de 1903, se firmó en Washington D. C. el acuerdo por el cual, bajo la presión del país norteamericano y la invocación venezolana de la Doctrina Drago, los ocupantes europeos se retiraron de sus posiciones. En 1907 en La Haya se agregó a la Doctrina Drago que el arbitraje y litigio deberá usarse siempre como método de solución de conflictos internacionales antes que recurrir a la fuerza militar.


En el caso del ataque de EEUU a Venezuela el pasado 3 de enero una vez más el poderoso de norteamérica atropella y pisotea la Doctrina Drago mediante el ataque/invasión a un país soberano. Un antecedente jurídico-político y ya histórico de lo dicho fue lo hecho por el gobierno de George H. Bush en 1989 cuando atacó/invadió Panamá y secuestró al jefe de estado Manuel Noriega. Más allá de las diferencias entre un caso y otro, ambos tienen en común el ataque, la invasión de Estados Unidos a países soberanos, atropellando y pisoteando el principio de autodeterminación de los pueblos y la soberanía de los estados nacionales. Recordemos que tanto en el contexto del fin de la guerra fría, cuando la administración G.H. Bush invadió Panamá como en los inicios de este 2026 que la administración Trump invadió Venezuela -ambas administraciones de signo político partidario republicano- EEUU era y sigue siendo una potencia mundial.

 

La actualización de la Doctrina Monroe versión Trump

 

La Doctrina Monroe está relacionada con la Doctrina Drago. Como expusimos en el apartado anterior, en la primera década del pasado siglo XX Estados Unidos se negó a aplicar la Doctrina Monroe para defender a Venezuela del ataque/invasión de fuerzas militares de países de Europa que exigían al país latinoamericano que pague su deuda externa. La Doctrina Monroe surge en 1823 durante la administración del presidente de EEUU James Monroe. Se sintetiza en el aforismo “América para los americanos” y surgió en el contexto en que las potencias europeas intentaban recuperar las colonias que habían perdido -a causa de los procesos revolucionarios independentistas- en Latinoamérica. En dicho contexto, EEUU se erigió en rol de defensor de los nacientes estados nacionales de la región latinoamericana y estableció la Doctrina Monroe con el objetivo de poner en práctica la defensa de sus vecinos países.


Hace más de 200 años surgió esta doctrina que se fue actualizando con el paso del tiempo y visto desde la región América Latina Caribe se la padeció desde sus inicios en adelante y hasta la fecha. En el pasado siglo XX EEUU la usó y aplicó en países de ALC en gobiernos de facto durante la guerra fría con el objetivo de limitar el avance e influencia de la Unión Soviética. Luego de la caída del muro de Berlín EEUU hizo uso y aplicación en el caso panameño del que ya hablamos. Y el pasado 3 de enero del corriente año horas después del ataque/invasión a Venezuela, el presidente Trump dijo públicamente que lo que hicieron en el país latinoamericano se trata de una actualización de la Doctrina Monroe. Así de explícito como cuando dijo públicamente que el petróleo venezolano les corresponde porque fueron ellos quienes invirtieron en Venezuela en materia petrolera y por lo tanto ese recurso estratégico les corresponde. La administración Trump actualiza la Doctrina Monroe mediante el ataque/invasión a Venezuela y este hecho que rompe con la idea de ALC como región de paz sienta un precedente que sirve de advertencia o amenaza a los demás países de la región.


Es decir, si EEUU usó/aplicó la Doctrina Monroe con un país lo puede hacer con cualquier otro. De ahí las declaraciones públicas de Trump sobre Cuba, Colombia y México planteando que en esos países sus gobiernos protegen a narcoterroristas que atentan contra sus propios pueblos y contra el pueblo de EEUU. Es decir, el injerencismo y el intervencionismo estadounidense mediante la administración Trump, con la actualización que hizo de la Doctrina Monroe, en ALC está a la orden del día y le puede tocar a algunos de los países mencionados o a cualquiera de ALC.

 

El regreso del Realismo

 

Actualmente asistimos al regreso del Realismo en las relaciones internacionales. Una teoría y práctica que nunca dejó de tener vigencia, pero que desde la caída del muro de Berlín en adelante se habló de Orden Liberal Internacional, de Interdependencia Compleja, de Liberalismo. A principios de la década del noventa (siglo XX) Francis Fukuyama planteó su idea del fin de la historia y el triunfo de la democracia liberal a nivel mundial. El fin de la guerra fría y la disolución de la Unión Soviética que tuvo al derrumbe del muro de Berlín como el hecho material y simbólico sobresaliente dio lugar al fin de la historia de la lucha entre las dos grandes ideologías: la democracia liberal y el marxismo-comunismo. Triunfó la democracia liberal y se impuso en el escenario internacional inaugurando una época donde el orden liberal internacional se volvió hegemónico durante aproximadamente diez años.


El Realismo no dejó de existir en ese tiempo, pero permaneció camuflado en el ropaje de la democracia liberal en el marco del orden liberal internacional. En cuanto teoría el Realismo plantea que los estados son los actores del sistema internacional y las instituciones internacionales no modifican sustancialmente la conducta de los estados. Estos actúan en pos de sus intereses en un escenario internacional anárquico y según sus intereses hacen la guerra o la paz, tejen alianzas con un país o más de uno. La paz no es permanente como tampoco lo es la guerra. Esta última es algo latente en tiempos de paz ya que un estado puede romper relaciones con otro y declararle la guerra según los intereses en juego. De Hanz Morgenthau a Kenneth Waltz, dos pesos pesados de la teoría Realista, la realidad internacional tiene por actores protagónicos a los estados y los demás actores (instituciones internacionales, etc.) son secundarios y no alteran ni modifican significativamente la conducta de los estados en la estructura internacional.


El gobierno de Trump opera un regreso del Realismo actualmente en las relaciones internacionales. Instituciones internacionales como ONU, el derecho internacional público no tienen operatividad fáctica en la realidad internacional. Prevalece la fuerza del más poderoso sobre el débil. Desde la pandemia mundial de covid pasando por la guerra Rusia vs. Ucrania los estados han recuperado fuerza y el Realismo viene prevaleciendo sobre el Liberalismo. Sin embargo, a fin de cuentas, se trata de una disputa teórica. La realidad internacional muestra que desde hace unos años a la fecha los estados más poderosos se imponen a los más débiles por la fuerza. Sin embargo, permanecen, luchan y resisten los pueblos más allá de estados y gobiernos. Son los pueblos libres del mundo los que continúan siendo y estando a pesar de atropellos e invasiones de los más poderosos del (des)orden internacional.

 

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