Un breve recorrido por la palabra Hegemonía
- Juan Pablo Demaría Aguilar

- 30 jun
- 7 min de lectura
La hegemonía constituye una de las categorías fundamentales del pensamiento político contemporáneo. Desde Gramsci hasta Laclau, Mouffe y Robert Cox, su evolución permite comprender cómo se construyen el poder, el consenso y el liderazgo en la política y las relaciones internacionales.

por Juan Pablo Demaría Aguilar
Introducción
El concepto de Hegemonía en Antonio Gramsci ocupa un lugar importante en la filosofía política contemporánea y más allá de ella. La noción de hegemonía permite comprender cómo ciertos proyectos políticos logran presentarse como legítimos, naturales o inevitables, estructurando los marcos interpretativos dentro de los cuales los sujetos piensan, actúan y se relacionan.
En este escrito procederemos a exponer y explicar la contribución de Gramsci, las reinterpretaciones de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe y la lectura neogramsciana que realiza Robert Cox en las relaciones internacionales.
La hipótesis que planteamos es que la Hegemonía en cuanto teoría no puede realizarse por fuera de una praxis socio-política.
Hegemonía en Gramsci
El concepto de Hegemonía recorre la obra del autor italiano en particular en “Cuadernos de la cárcel” (2023) donde recurre a hechos históricos de corte político para hablar del modus operandi de la hegemonía. En el caso del parlamentarismo plantea un ejercicio de tipo normal de hegemonía donde la combinación de fuerza y consenso son sus características. Dicha combinación se da en el equilibrio sin que una supere excesivamente al otro. La fuerza se tiene que mostrar apoyada por el consenso de la mayoría que a su vez se manifiestan a través de “los llamados órganos de la opinión pública” (Gramsci, 2023, p. 72).
Ejemplo de funcionamiento de la hegemonía también se encuentra en un centro de dirección sobre los intelectuales. La misma tiene dos líneas estratégicas: una filosofía que otorga dignidad a sus partidarios y un programa escolar que organice a intelectuales en su homogeneidad y numerosidad: educadores de universidades y de escuelas. Como así también en la dirección política de una fuerza el ejercicio de la hegemonía política puede darse antes de que ella se convierta en gobierno y va más allá del poder o la fuerza material que este otorga.
La hegemonía burguesa es fuerte y tiene sus reservas en la concentración de intelectuales en la academia, la universidad, en los periódicos y las revistas. Numerosos y disciplinados son los centros de cultura. Hay una tradición y alcance de homogeneidad en la burocracia militar y civil.
La tensión entre dirección y dominación, coerción y consenso de una clase sobre otra es propia del funcionamiento de la hegemonía. El autor italiano sostiene que hay una hegemonía burguesa establecida. A esta se le tiene que contraponer una Hegemonía proletaria que aúne, sintetice ideas desde lo moral a lo intelectual con un base nacional popular. Esta es una tarea a constituir por medio de partidos, intelectuales, valores morales, elementos estos que son condicionados por lo económico, pero a su vez son necesarios para constituir hegemonía.
La operatoria de la hegemonía se da en lo moral y lo cultural, no sólo en lo económico político. La faceta cultural-moral se asienta en la disciplina, la organización personal y social en un proceso lento que, en un primer momento, una minoría tiene la capacidad de reflexionar y en un segundo momento la reflexión la realiza una clase. En la unidad de teoría y práctica se concreta la hegemonía. Lleva consigo un soporte material que se da en la unificación a respuestas y demandas heterogéneas, y conlleva un talante ideológico.
La hegemonía constituye un bloque histórico consistente en la unificación de fuerzas sociales y políticas diversas. La hegemonía mantiene esta unidad por medio de una cosmovisión. Cuando esta entra en crisis, entra en crisis la hegemonía. La misma acontece cuando la cosmovisión es rechazada por las mayorías, en consecuencia, se resquebraja la unidad de teoría y práctica de una clase hegemónica.
La hegemonía está dada por la conducción político-ideológica de alianzas que se dan por medio del consenso. El partido representa un conjunto de demandas heterogéneas en un proyecto político ideológico liderado por el proletariado. El partido tiene que constituir un discurso nacional popular, hacer el pasaje de lo económico-corporativo al político-hegemónico. Para ello es necesaria una intelectualidad entendida no sólo como los especialistas en determinados temas, sino como políticos dirigentes.
Para Gramsci es necesario constituir un nuevo estado y para ello tiene que haber un grupo que lidere la construcción de hegemonía. La preeminencia de un grupo social se expresa como dominio y como dirección intelectual y moral. Su tarea es unificar la hegemonía (Albarez Gómez, 2016).
En la teoría y praxis de la hegemonía interviene la noción de supremacía que está contenida en la hegemonía y a la vez la trasciende. Es dominio y dirección. Cuando un grupo tiene supremacía hegemónica se impone a otro por medio del consenso y la coerción, pero cuando pierde supremacía se debilita la hegemonía y disminuye la capacidad de dirigencia.
Entre las implicancias de la hegemonía la reconstrucción de este concepto no puede comprenderse si no es a través del anclaje práctico de una teoría de tipo holística (Varesi, 2016) que contiene las nociones de Marx, Lenin y demás contemporáneos con los que Gramsci discute. El italiano “nunca renunció a su creencia de que, para una comprensión más profunda de la hegemonía, la coerción no podría divorciarse del consentimiento ni la ascendencia cultural de la capacidad de represión” (Anderson, 2018, p. 33). La comprensión teórica de la hegemonía es indiscernible de la práctica en la que se realiza y ejerce. La conceptualización de la hegemonía no puede ser sino desde el partir de prácticas político-sociales.
Hegemonía en Laclau y Mouffe
Retomando a Gramsci y su concepto de Hegemonía, Laclau y Mouffe partiendo de acontecimientos como la guerra fría y la desintegración del sistema soviético analizan el concepto de Hegemonía como algo central. Tanto la deconstrucción como la teoría lacaniana influyen decisivamente en su reformulación de la categoría de Hegemonía. “La hegemonía es una teoría de la decisión tomada en un terreno indecidible” (Laclau y Mouffe, 1987, p. 11). Las condiciones de posibilidad de la hegemonía son la relación hegemónica y el sujeto hegemónico.
Con respecto a la primera lleva consigo un aspecto indecible estructural existente. “La visibilidad de los actos de institución originaria en su contingencia específica es, en tal sentido, la condición de toda formación hegemónica” (Ibid., p. 12). La noción de hegemonía desde lo histórico fue conformada por la socialdemocracia rusa y tiempo después con Gramsci es expuesta desde su carácter constitutivo de los sujetos históricos. Esto lleva a la segunda condición de posibilidad de la hegemonía en cuanto a su universalidad específica resultante de la dialéctica entre lógica de la diferencia y lógica de la equivalencia. Con relación a la primera condición de posibilidad, una particularidad representa una universalidad en la particularidad.
El planteamiento realizado por Mouffe (2003, 2007) es de tipo agonista y hace referencia a la conflictividad de “diferentes proyectos políticos hegemónicos” (Mouffe, p. 11, 2007). El agonismo refiere a la confrontación y es la condición fundamental para la concreción de la democracia.
Para Laclau y Mouffe, la sociedad está atravesada por una pluralidad de demandas heterogéneas (feministas, ecológicas, laborales, étnicas, territoriales). La hegemonía surge cuando alguna de estas demandas logra aglutinar a las demás en una cadena equivalencial que construye un “nosotros” frente a un “ellos”. Este proceso requiere significantes vacíos —como “pueblo”, “democracia” o “justicia”— capaces de representar identidades múltiples sin agotarlas.
Su teoría posibilita comprender fenómenos contemporáneos como el populismo, que interpretan no como una patología, sino como una forma legítima de construcción hegemónica. La política, en esta visión, es siempre un proceso abierto, conflictivo y contingente de disputas por el sentido.
El enfoque neogramsciano de Robert Cox sobre la Hegemonía
En el ámbito de las relaciones internacionales, Robert Cox argumenta que la hegemonía mundial no depende exclusivamente del dominio militar o económico, sino de una combinación de fuerzas materiales, ideas y estructuras institucionales que legitiman el orden internacional.
La Hegemonía es mucho más que un mero orden entre estados. La hegemonía como tal consiste en un orden inserto en una economía de nivel mundial con un modo de producción dominante que tiene la capacidad de introducirse en los estados y los relaciona a otros modos de producción subordinados. Además, se trata de un complejo de relaciones sociales de carácter internacional que generan la conexión de las clases sociales de diversos países. En cuanto a la definición de hegemonía mundial se trata de una estructura socio-política que se manifiesta mediante normas universales, instituciones y mecanismos “que establecen reglas generales de comportamiento para los estados y para aquellas fuerzas de la sociedad civil que actúan más allá de las fronteras nacionales –reglas que sostienen el modelo de producción dominante.” (Cox, 2016, p. 149)
Conclusión
En este escrito realizamos un breve recorrido por la cuestión de la Hegemonía. Así también expusimos y explicamos esta cuestión. Tomamos a Antonio Gramsci como punto de partida para abordar el concepto Hegemonía. En este autor la combinación de consenso y coerción es fundamental para comprender el funcionamiento de la Hegemonía en la dirección política de lo social.
Luego pasamos al planteo que hicieron Ernesto Laclau y Chantal Mouffe sobre la Hegemonía en cuanto a la formación de identidades políticas. Cuando una prevalece sobre las demás capitalizando sus demandas se vuelve hegemónica.
Por su parte, el teórico de las relaciones internacionales Robert Cox desde un enfoque neogramsciano utiliza el término Hegemonía abordado por Gramsci. Para Cox la Hegemonía se da en una economía internacional que atraviesa estados y está más allá de estos. Se trata de una estructura que se manifiesta en normas e instituciones internacionales que establecen reglas que sostiene un modelo de producción imperante.
En este breve recorrido sobre la cuestión de la Hegemonía en los autores abordados concluimos que la Hegemonía en cuanto concepto no es posible sin una praxis política real. La realidad es la gran verdad y viceversa y es la práctica política real la que hace a la Hegemonía.
Bibliografía
-Gramsci, Antonio (2023), Cuadernos de la cárcel, trad. Antonio J. Antón Fernández, ed. Akal, Buenos Aires.
-Cox, Robert W. (2016), “Gramsci, hegemonía y relaciones internacionales: Un ensayo sobre el método”, Relaciones Internacionales, Número 31, GERI-UAM, pp. 137-152.
-Laclau, Ernesto; Mouffe, Chantal (1987), Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Trad. Ernesto Laclau, Editorial Fondo de Cultura Económica, Madrid.
-Mouffe, Chantal (2007) En torno a lo político. Trad. Soledad Laclau, Editorial Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.
-Mouffe, Chantal (2003), La paradoja democrática. Trad. Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar, Ed. Gedisa. Barcelona.
-Luciano Gruppi (1978), El concepto de Hegemonía en Gramsci (México: Ediciones de Cultura Popular). Caps. I y V. Págs. 7-24 y 89-111 respectivamente, Colectivo de jóvenes comunistas.
-De la Cruz, Ángel (2017), “Gramsci y el análisis del estado: el origen del concepto de hegemonía”, en https://kmarx.wordpress.com/2017/10/11/gramsci-y-el-analisis-del-estado-el-origen-del-concepto-de-hegemonia/
-Anderson, Perry (2018), La palabra H. Peripecias de la hegemonía, trad. Juanmari Madariaga, Ed. Akal, Madrid.
-Natalia Albarez Gómez (2016) El concepto de Hegemonía en Gramsci: Una propuesta para el análisis y la acción política, Revista de estudios sociales contemporáneos, núm. 15, Universidad Nacional de Cuyo, ciudad de Mendoza, Argentina, diciembre 2016, https://www.redalyc.org/pdf/6459/645967672008.pdf, ISSN: 2451-5965.
-Gaston Varesi (2016), “Apuntes para una teoría de la hegemonía en Gramsci”, Bitácora ediciones, 2016, Buenos Aires.




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